miércoles, marzo 22, 2017

Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo. Un viaje con David Foster Wallace, de David Lipsky


David Lipsky:
Los escritores suelen tener dos grandes temas que van rumiando sin parar, una lista de reproducción bastante escueta. Sus trayectorias, sus achaques.

**

David Lipsky:
Los libros son un sustituto social; leemos a gente con quienes, en ciertas circunstancias, nos gustaría alternar. Después vienen los capítulos, las páginas, las novelas, los artículos. Hasta cuando se trata de un escritor que se cierne a los hechos, entran ganas de estar con él para enterarte mejor de esos hechos, del mismo modo en que uno se sienta junto al empollón de la clase para copiar de su examen. El lado escritor de David –más pronunciado en sus ensayos– era el mejor amigo que cabía tener, pues se quedaba con todo, susurraba chistes, te paseaba por los detalles irritantes o tediosos o atroces con un estilo humano.

**

David Foster Wallace:
Cuanta más publicidad recibo como persona, más me daña como escritor. Pero digo sí a esto para poder decir con la conciencia tranquila que no a otro par de cosas que son muchísimo más tóxicas. Y eso es lo que yo saco de esto. Y cuando acabemos, no creo que vaya a haber muchas más ocasiones así.

**

DL: Entonces si tu satisfacción se derivase de hablar de tu trabajo, de actuar como un escritor, en vez del hecho de escribir, paradójicamente producirías menos.

DFW: Sí. Esa es muy buena. Y no hay nada más grotesco que quienes van por ahí en plan, "Soy escritor, soy escritor, soy escritor". Ahí va una buena frase. No me importa aparecer en Rolling Stone, pero no quiero aparecer en Rolling Stone como alguien que quiere salir en Rolling Stone.
Es el rollo posmo de siempre, esa clase de cosa. Así que mi preocupación es que en realidad no soy tan íntegro. Porque lo que de veras me preocupa es dar la impresión de ser la clase de persona que aparecería en ese tipo de fiestas. Y la diferencia entre eso y más o menos ser la persona que no quiere tal cosa no me queda clara.

**

DFW: Y creo, creo que hay un motivo de que gran parte de las cosas vanguardistas sean rechazadas: en mi opinión muchas se lo merecen. Lo mismo pasa con gran parte de la poesía. Que está escrita para otros que escriben poesía, y no para quienes leen.

**

DFW: Y la razón de que me enfade ante la porquería que resulta la mayor parte de este tipo de narrativa, y de cómo ignora al lector, es que en mi opinión es muy, muy, muy valiosa. Porque es la que se ocupa de qué se siente al estar vivo. En lugar de ser un desahogo de lo que se siente al estar vivo.

[Profunda inspiración tipo eructo inverso.]

No sé tú: para mí mi vida y mi yo no se parecen en nada a ningún personaje de desarrollo unificado en una narrativa lineal. A lo mejor estoy mentalmente enfermo y tú no. Pero, en mi opinión, observamos las cosas como en los vídeos de la MTV o los anuncios de moda, con cada vez más planos relámpago, o usamos metáforas informáticas que únicamente serían metáforas útiles si la capacidad de seleccionar y desarrollar diagramas de árbol tuviese un eco en la existencia de la gente. Me parece que mucha gente se siente así. No abrumados por la cantidad de cosas que han de hacer. Sino abrumados por el número de alternativas que tienen, y por el número de cosas distintas que les llegan. Y el número de pequeños… en tanto que forman parte de numerosos sistemas, el número de pequeños tirones que se les da desde una serie de sistemas y direcciones diferentes. Que eso sea cualitativamente distinto a como era la vida para, digamos, nuestros padres o nuestros abuelos, no estoy seguro. Pero estoy por creer que sí. Al menos en algunos casos, en lo que respecta a cómo se experimenta en las terminaciones nerviosas.

**

DFW: Una de las cosas de ser escritor es que eres capaz de dar la impresión –tanto en las líneas como entre líneas– de saber una enormidad. De que sabes y has vivido en contacto íntimo con todo lo que escribes. Porque quieres que tus cosas tengan esa clase de efecto sobre las terminaciones nerviosas. Y en eso… eso es algo que se me da bastante bien. Creo poder parecer, creo poder dar la impresión de saber una barbaridad sobre temas de los que en realidad la mayor parte de todo lo que sé está justo ahí. Hablo de un tipo de investigación muy dirigida y táctica.

**

DFW: […] creo que se da un fenómeno curioso: si escribes de cosas íntimas y extrañas, gente extraña tiende a sentir intimidad contigo. ¿Sabes? O hay gente que dice, y me cansé mucho de oírlo, "Me gustó mucho, mucho, mucho, mucho". Algo que sienta bien durante nanosegundos. Pero luego no sabes qué decir aparte de, "Gracias". O sea, me daba cuenta de que ellos esperaban que yo dijese otra cosa. Que me dejase llevar por el ritmo de la intimidad que ellos sentían. Y por supuesto tal cosa no se daba. Y eso, eso era triste y perturbador. Y, no sé…

**

DL: Háblame del tema de la bandana del que conversábamos ayer.

DFW: Empecé a llevar bandanas en Tucson porque allí hace cuarenta grados continuamente. Cuando hace mucho calor, transpiro tanto que las gotas caen en la página. En realidad, empecé a llevarlas ese año, y luego se convirtió en una gran ayuda en el 87 en Yaddo, porque las gotas caían en la máquina de escribir, y me preocupaba la posibilidad de electrocutarme.
Y luego descubrí que me sentía mejor con ellas puestas. Y luego salí una temporada con una mujer que era, en realidad era una musulmana sufí, pero sabía cantidad de… era como una mujer de los sesenta, y sabía de un montón de cosas distintas. Y me dijo que había varios chakras, y uno de los grandes era lo que denominó el orificio caño, en la misma coronilla. [Señala dónde está, el espiráculo del delfín y la ballena.] Y que en muchas culturas se consideraba mejor llevar la cabeza cubierta. Y entonces comencé a pensar en la expresión "írsele a uno la cabeza", ¿sabes?
O sea, no la llevo siempre. Me la pongo –la considero una manta de seguridad– cuando estoy nervioso. O cuando me parece que he de estar preparado, o mantenerme entero, tiendo a ponérmela. Me da… anoche nos reímos, pero me dan escalofríos de pensar que la gente la vea como una afectación o un distintivo o algo. Es más una mera rareza, el reconocimiento de una debilidad, la mera preocupación de que la cabeza me vaya a estallar.


[Pálido Fuego. Traducción de José Luis Amores]

Cartel de The Sweet Life


En Playtime / El Plural: David Lipsky & David Foster Wallace


Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo. Un viaje con David Foster Wallace: aquí.

Próximamente: Los Mandible. Una familia: 2029-2047


De Lionel Shriver. En Anagrama.

Cartel de Black Butterfly


The Lost City of Z: nuevo cartel


martes, marzo 21, 2017

Cada día es del ladrón, de Teju Cole


La plenitud del niño es la cosa más frágil y poderosa del mundo. La confianza de un niño es la cosa más maravillosa del mundo.

**

En el medio extraño, familiar de esta ciudad el aire está poblado de historias y eso me lleva a pensar en la vida como tejido de relatos. De todos lados vuelan hacia mí narraciones. Todos los que entran en esta casa, cada extraño con quien trabo conversación, tienen una historia fascinante que ofrecer. Los detalles que tan cautivadores encuentro en Gabriel García Márquez están aquí, esperando a su ángel consignador. La gente se sincera en cuanto les sonsacas un poquito. Y esa urdimbre literaria, de vidas plenas de narrativa impredecible, es lo fascinante.

**

El lugar ejerce en mí una atracción elemental. Hay un sinfín de cosas fascinantes. La gente habla todo el tiempo e invoca un sentido de la realidad que no es idéntico al mío. Tienen soluciones fantásticas para ciertos problemas desagradables: en esto veo una nobleza de espíritu muy rara en el mundo. Pero también abunda el dolor, no sólo dramático, sino el del desgaste que entrañan las dificultades económicas, que degradan a las personas y se ensañan con sus debilidades hasta que muchos hacen cosas que ellos mismos detestan, hasta reducirlos a sombras de lo que un día fueron. Antes el único problema solían ser los que mandaban. Pero ahora, cuando salgo a la calle, es probable que el opresor sea tu conciudadano, alguien cuya moral han erosionado años de sufrimiento y vida al borde de la desesperación. Aquí prolifera la venalidad, y lo más desgarrador es la atmósfera de derrota, de impotencia. Decido que me gusta demasiado mi tranquilidad como para tontear con problemas ajenos. No volveré a vivir en Lagos.

**

Todo el que vive lejos de su hogar tiene algo a lo que aferrarse.

**

Un claro ejemplo de la desconexión de Nigeria con la realidad son las tres cosas por las que ha destacado últimamente en la prensa mundial. Nigeria fue declarado el país más religioso del mundo, se dijo que los nigerianos son el pueblo más feliz del planeta y, en el informe de Transparencia Internacional de 2005, el país quedó sexto desde abajo entre ciento cincuenta y ocho según el índice de percepción de la corrupción. Religión, corrupción, felicidad. ¿Por qué, si la sociedad es tan religiosa, se preocupa tan poco por la ética y los derechos humanos? ¿Por qué, si es tan feliz, tanto cansancio y sufrimiento reprimido?


[Acantilado. Traducción de Marcelo Cohen]

Free Fire: nuevo cartel


Cartel de Lady Macbeth


domingo, marzo 19, 2017

Chuck Berry (1926 - 2017)


The Dark Tower: primer cartel


Derek Walcott (1930 - 2017)


jueves, marzo 16, 2017

En Playtime / El Plural (con Paloma Fidalgo e Israel Paredes): 10 recomendaciones literarias


Cartel de The Bleeder


Próximamente: En busca de aquel sonido


De Ennio Morricone. En Malpaso Ediciones.

The Circle: nuevo cartel


Cartel de Megan Leavey


Delincuentes de medio pelo, de Gene Kerrigan


Había gente que se entrometía en las vidas de los demás sin pensar en el daño que causaba. A veces lo peor no era el estropicio que dejaban a su paso, sino la falta de consideración y el desprecio. Era como si algunas vidas tuvieran importancia y otras tan solo sirvieran para adornar el paisaje.

**

-Hace más o menos veinticuatro horas, Frankie Crowe ha secuestrado a una mujer llamada Angela Kennedy.
-¿Por dinero o es algo personal?
-El mensaje es que el marido tenga preparado el rescate dentro de cuarenta y ocho horas o la matará.
John Grace enarcó una ceja.
-El problema de Frankie Crowe es que es un delincuente de medio pelo y no lo sabe. Algo así… a Frankie le supera.
O'Keefe se había reclinado hacia atrás en su silla. Cuando volvió a abrir la boca, pareció que hablaba solo.
-La mitad de los problemas del mundo los causa gente que no conoce sus limitaciones.

**

Crowe merecía morir.
A veces hay gente que merece que la maten. Lo merecen por lo que han hecho, porque lo volverían a hacer y porque las emociones y el dolor causado exigen una venganza sangrienta. Y Crowe, el muy cabrón, era uno de ellos. Era de los que destruían las vidas de los demás.


[Sajalín Editores. Traducción de Damià Alou]

Cartel de May It Last: A Portrait of the Avett Brothers


Banner de The Promise


Cartel de The Hero


lunes, marzo 13, 2017

En Aleteia: 30 años de La princesa prometida


Alien: Covenant: tercer cartel


The Belko Experiment: 6 carteles







Próximamente: Memorias


De Roman Polanski. En Malpaso Ediciones.

Kong: Skull Island: 5 carteles






Banner de Free Fire


Cartel de I, Olga Hepnarova


jueves, marzo 09, 2017

Nog, de Rudolph Wurlitzer



Tenía que marcharme, pensé, estaba empezando a fijarme en cosas, se empezaban a formar listas, las comparaciones estaban al caer. Y ahora no tengo el pulpo. Supongo que eso es lo que me toca contar. Luego podré pasar a otra cosa. Anoche hubo una tormenta y abandoné al pulpo. En realidad no lo abandoné: el pulpo sigue dentro de la batisfera, en la parte trasera de la camioneta, y la camioneta continúa sostenida sobre cuatro bloques, pero ya no es lo mismo. Me voy a marchar solo.

**

Lo que tendría que haber hecho era deshacerme del pulpo, lo que había estado intentando hacer era deshacerme del pulpo, lo que en este preciso instante estoy empezando a recordar es que, de hecho, me deshice del pulpo. Ahora lo veo por primera vez. O me lo llevé a la fiesta y lo metí en la bañera o bien bailé con él en la playa.

**

No quiero precipitar nada. Quiero olvidar más de lo que recuerdo. La noche pasada y las noches inmediatamente anteriores pueden ser puestas en cuarentena hasta que me quede lo bastante impedido como para no percibirme ni a mí mismo, como para perder el control.

**

Estoy perdiendo el hilo. Ya me ha vuelto a pasar. Tengo que volver atrás, o adelante, hasta otra margen. Tengo que continuar olvidando. Tengo que evitar recordar la historia que planeé contar. Tengo que lograr no traicionarme. Es la única manera. No ayuda, esto de ponerlo todo por escrito, debatirlo, desenrollarlo y volverlo a enrollar como una lengua muerta.

**

Si me olvido por un instante de que estoy perdido… Está sucediendo, ha sucedido, podría seguir sucediendo… Una pisada se coloca en posición justo detrás de mí. Se detiene y yo continúo. No voy a regresar. Si me diese la vuelta no dejaría de avanzar. Mejor seguir adelante.

**

Puede que haya vuelto sobre mis pasos. Quizás estoy atrapado en un círculo vicioso. Tengo que esforzarme en no recordar a dónde voy, en que ando metido exactamente, para armarme del valor necesario para llegar allí… No hay nada más que inventar, nada más con lo que jugar…

**

¿Cuánto tiempo llevo andando por este paso, y quién me hizo pensar que era un paso? Siempre ha sido así, los pasadizos interminables, los desvíos, las paradas, las mismas quejas lloronas. Me he aburrido de mí mismo lo suficiente como para haberme ido sin darme cuenta de que me iba.

**

Unas perforadoras corcovean lentamente contra el terreno. Hay farolas, palmeras y casas estilo rancho. Estamos cruzando un puente o un paso elevado. Estamos en el centro de la ciudad. Vemos edificios altos, tiendas, hoteles y bares. Con esta descripción basta. De todas maneras, ¿a quién le importa? Es o muy tarde o muy de madrugada.

**

Es necesario tener un nombre, una cara con la que llenar espacios vacíos, una voz para los silencios, para continuar adelante cuando no sabes si estás tirando adelante o no. Es una cuestión de adición y sustracción.


[Underwood. Traducción de Rubén Martín Giráldez]

Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales: cartel español


Próximamente: Alfa, Bravo, Charlie, Delta



De Stephanie Vaughn. En Sajalín Editores.

En Playtime / El Plural: Rudolph Wurlitzer


Nog: aquí.

 

Diminuendo: primeros carteles



Cartel de Carrie Pilby


martes, marzo 07, 2017

Próximamente: La maldición gitana



De Harry Crews. En Dirty Works.

The Handmaiden: 2 nuevos carteles



Jernigan, de David Gates


Hoy hará un año que Judith murió.
Para conmemorar la fecha, iba a cortar el césped y mirar el partido de los Yankees. A partir de ahí ya me organizaría la noche. Suena mal, lo sé. Vale. ¿Y qué os parecería apropiado? No tenía ni una tumba que visitar. Según su hermano Rick, en una ocasión Judith dijo que quería que cuando muriera esparciéramos sus cenizas en el cabo de Montauk. Si Judith dijo una cosa así es que debía de estar borracha como una cuba. Y eso suponiendo que Rick no se hubiera inventado la historia. Pero, una vez la hubo contado, no nos quedó más remedio que hacerlo. Vaya día, el que subimos al cabo de Montauk para esparcir las putas cenizas.

**

Fui al baño y me tomé los dos últimos ibuprofenos del frasco –así empezó todo–, y luego, dos pastillas para la regla de Martha, pero la cabeza me dolía muchísimo. Entonces hice el siguiente razonamiento: en una ocasión, hace muchos años, me tomé una de las píldoras anticonceptivas de Judith para evitar que se la tomara ella, porque estaba convencido de que la estaban matando. Eso fue antes de que se descubriera que a las mujeres las estaban matando muchas otras cosas. Como no me pasó nada por tomarme la píldora –ni me salieron tetas ni se me marchitó la polla, quiero decir–, pensé que las pastillas de la regla tampoco me harían daño. Entré en la cocina sintiéndome como si estuviera viendo cómo yo, yo mismo, hacía todas esas cosas, para ver qué alcohol encontraba. Cero. Nada, ya lo sabía. Tendría que salir. No podía salir. En la nevera encontré una cerveza. Me la bebí en cuatro tragos y luego fui al cuarto de baño y me tomé otras seis pastillas de las de Martha y me terminé lo que quedaba de un frasco de antigripal.


[Libros del Asteroide. Traducción de Marta Alcaraz]

Ghost in the Shell: otros 2 carteles